| Testimonio de una familia que se convierte a Dios |
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Cuatro días antes de cumplir su primer añito de vida, mi hija Aylen se quema sus manitos
con una estufa a kerosene. Fue tan grande su sufrimiento que mi esposo Hugo, mi hijo Facundo de 5 años y yo quedamos sin respuesta y sin consuelo. A raíz de tanto dolor fuimos abriendo nuestros oídos y corazones a dos compañeros de trabajo, que en ese momento fueron instrumentos del Señor para manifestarnos su Palabra, su Misericordia, su Amor.
Nuestra hija, como consecuencia de la quemadura comenzó a sufrir constipación, por lo cual estuvo a punto de ser internada. Fue en ese momento que aconsejados en el buen uso del agua bendita, mi esposo en el nombre de Jesús le dio unas gotas a beber acompañadas de oración y El Señor manifestó su poder en solo unos minutos. ¡Gloria a Dios! ¡Gracias Señor por el agua Bendecida por tu Santa Iglesia!
Todo eso ya quedo atrás, pero nos recuerda que en el peor momento que paso nuestra Familia, Jesús nos tomo en sus brazos, nos consoló, nos mostró sus maravillas, nos llamo, y nos demuestra cada día que esta junto a nosotros, esperándonos para hacer que nuestras cruces sean mas livianas, mas ligeras.
Gracias a las manos de Jesús, mi hija, a pesar de las dos operaciones en sus manos no tiene ninguna secuela de las quemaduras y las utiliza normalmente.
Hoy somos una familia que intenta seguir los caminos de Dios, teniéndolo presente, en la oración diaria, en la bendición de la comida, en el compartir, en la lectura de su Palabra y sobretodo en la Santa Misa. Aún con nuestras faltas y errores, Él nos da la Gracia suficiente para no dejar de seguirlo.
Familia de Hugo, Fabiana, Facundo y Aylen Coronel |
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