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La alabanza
Cuando el pueblo del Señor alaba a Dios suceden cosas maravillosas, dice una canción que cantamos a menudo en nuestras reuniones de alabanza, y en realidad hemos comprobado la fuerza de esta realidad, hemos visto, como sigue diciendo la canción, sanaciones, liberaciones, Bautismo en el Espíritu, en fin, las maravillas de Dios.



UN DESORDEN ARMONIOSO

Muchos podrían preguntarse el porque debemos alabar a Dios, y si no es un tanto exagerado lo que hacemos en nuestras reuniones de alabanza, incluso a algunos les parece un poco desordenado el que cada uno manifieste lo que siente por el Señor, o que algunos levanten los brazos o que otros dancen, que se aplauda, etc, lo cierto en todo esto es que da resultado y los participantes de todas estas manifestaciones de alabanzas experimentan las maravillas de Dios.



DESDE SU PALABRA

Vamos a ir directamente a las fuentes o sea a la Palabra de Dios.

En el Salmo 150, 3-4 dice: "Alábenlo con toques de trompeta, alábenlo con el arpa y la cítara, alábenlo con tambores y danzas, alábenlo con laúdes y flautas."

Cierta vez hablando con un sacerdote quien decía que los carismáticos exagerábamos con las manifestaciones de alabanza, le dije que era la manera como Dios quería que lo alabáramos y le cite este salmo y me dijo que eran otras culturas, otros tiempos. Es cierto que eran otras culturas, pero acaso no hemos adoptado muchas costumbres de esas culturas, mejor dicho la hemos heredado. Por ejemplo cuando ovacionamos a un equipo de fútbol, o una pelea en el boxeo, no nos parecemos a los que ovacionaban en los antiguos coliseos a los que luchaban en la arena, y así podríamos enumerar muchas otras herencias tanto de las culturas occidentales como orientales, de estas cosas nadie se escandaliza pero cuando se trata de alabar a Dios entonces si las formas antiguas de alabanzas eran de otras culturas menos civilizadas. Pero lo cierto es que si bien, para comprender mejor la palabra de Dios debemos ubicarnos muchas veces en el espacio y el tiempo de aquellas culturas, también sabemos que la Palabra de Dios es viva y eficaz y que traspasa las barreras del tiempo y de las culturas, y cuando le obedecemos a su revelación y en este caso al modo de alabarlo, como a El le gusta que lo alaben, y no como a uno le gustaría, suceden "COSAS MARAVILLOSAS".



En los Hechos de los Apóstoles 16, 25... nos narra como estando presos Pablo y Silas, "cerca de la medianoche oraban y cantaban las alabanzas de Dios mientras los otros prisioneros los escuchaban. De pronto, la tierra comenzó a temblar tan violentamente que se conmovieron los cimientos de la cárcel, y en un instante, todas las puertas se abrieron y las cadenas de los prisioneros se soltaron".

Notemos todo lo que sucedió mientras estos hombres alababan a Dios: tembló la tierra, los cimientos se movieron, las puertas se abrieron, las cadenas se rompieron, y todo esto, no solo para ellos, sino también para todos los demás presos.

Tembló la tierra: señal de la fuerza poderosa de Dios presente en la alabanza

Los cimientos se movieron: la acción de su fuerza sobre la raíz, sobre lo mas profundo de los males que nos tienen presos.

Las puertas se abrieron: El Espíritu nos muestra como comienzan a abrirse las puertas a la libertad, a la salud, a la alegría, a la paz.

Las cadenas se rompieron: por fin, la experiencia sensible de la libertad y de la acción del poder de Dios sobre nosotros, rompiendo las cadenas del odio, de la angustia, del rencor, de las enfermedades, de la tristeza de todo aquello que nos tenia presos.

Para todos los demás presos: no solo en nosotros, sucede todo esto sino también para todos los que nos rodean, pues nos hacemos portadores de la libertad y del Poder de Dios.



LO ALABAMOS PORQUE ES DIOS

Te das cuenta todo lo que pasa cuando alabamos a Dios, no dejes de hacerlo aun a pesar de las razones culturales, de la "prudencia", somos nosotros quienes nos beneficiamos. Cuando uno alaba a una persona reconociendo sus cualidades, sus méritos, lo hacemos para hacer sentir bien a quien va dirigida la alabanza y de hecho que se siente bien, pero cuando alabamos a Dios, no es Él quien se beneficia, pues que podemos agregar a su grandeza, que podemos hacer que parezca demasiado exagerado al reconocer su Omnipotencia, somos nosotros los beneficiados, aunque sí, a Él le agrada que nos internemos en su presencia a través de la alabanza, y que para bien nuestro lo reconozcamos como nuestro Dios, como nuestro Señor y Salvador y que lleguemos al conocimiento de que lo estamos alabando porque El es Dios y es ahí el punto primordial de la Alabanza.

¡Alabado seas Señor, por tu Amor, por tu Bondad, por tu inmensa Misericordia, alabado seas porque eres nuestro Dios y te mereces toda alabanza, y nos unimos al canto de alabanza de todos los santos, los Angeles y de la Bienaventurada Virgen María, quienes contemplan tu Rostro en la Eternidad!

Alberto Bottaro
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